El hombre y sus símbolos, de Jung.
La importancia de los sueños:
Los símbolos que aparecen en los sueños siempre tienen un significado
importante en nuestras vidas, porque estos nos dicen cosas que nuestro ser
inconsciente. Esta parte de nuestro ser ha sido estudiado por muchos psicólogos
utilizando un método que se llama “asociación libre”, que consiste en ir
hablando de nuestros sueños hasta que salga lo que realmente sentimos y
pensamos; pero el autor de este texto opina que los significados que tienen los
sueños van más allá de lo que pensamos, que una parte oculta nuestra está
tratando de decirnos algo.
El inconsciente de la mente humana.
En el lenguaje corriente, el término inconsciente
se utiliza como adjetivo para calificar el conjunto de comportamientos que un
sujeto desarrolla inadvertidamente, es decir, sin darse cuenta, y que, en
general, no dependen de su voluntad. También se puede emplear para describir,
con una connotación peyorativa, a una persona irresponsable o desconsiderada en
grado sumo, y que lleva a cabo acciones dañinas o peligrosas sin tener en
cuenta las consecuencias ni los riesgos.
En tal caso se puede designar al inconsciente de la mente humana como
todo contenido mental que no se encuentra en la conciencia y al que el sujeto
únicamente puede acceder con dificultad. Pero, en segundo lugar, este término
también se usa para designar uno de los sistemas del aparato psíquico: es la
parte no consciente que sólo puede ser consciente con grandes esfuerzos por
parte del sujeto, y, en particular, gracias al trabajo de la terapia. En el
inconsciente se encuentran los deseos, instintos y recuerdos que el sujeto
reprime por resultarle inaceptables, fundamentalmente a causa de sus propias
valoraciones morales; es la capa más profunda de la mente y se identifica en
gran medida con el ello. Con todo, parte del super-yo también puede incluirse
en el inconsciente en la medida en que no siempre el sujeto es consciente de
sus propias valoraciones morales y de la actuación de dichas valoraciones en su
vida psíquica y su conducta.
Actualmente hemos aprendido a prescindir de los adornos de la fantasía en el lenguaje y en los pensamientos, perdiendo así una cualidad que es una característica de la mente primitiva. La mayoría de nosotros hemos transferido al inconsciente todas las asociaciones psíquicas fantásticas que posee todo objeto o idea. Por otra parte el primitivo sigue dándose cuenta de esas propiedades psíquicas; dota a animales, plantas o piedras con poderes que nosotros encontramos extraños e inaceptables. Por ejemplo un habitante de la selva africana ve durante el día un animal nocturno y sabe que es un hechicero que, temporalmente ha adoptado ese aspecto, o puede considerarlo como el alma selvática, o el espíritu ancestral de alguno de su tribu.
Lo que los psicólogos llaman identidad psíquica o “participación
mística” ha sido eliminado de nuestro mundo de cosas. Pero es precisamente ese
halo de asociaciones inconscientes el que da un aspecto coloreado y fantástico
al del mundo primitivo.
El arquetipo en el simbolismo onírico.
En
el texto se menciona que los sueños son compensaciones del inconsciente, es
decir son impulsos del inconsciente al consiente. El arquetipo, son las
representaciones que se le dan a estos impulsos. Los remanentes arcaicos
son sueños los cuales no es pueden explicar con sucesos de la vida del
individuo, se dice que estos son de sus vidas pasadas. Cuando el sueño es
muy emotivo es difícil de explicar o representar.
LOS SUEÑOS PUEDEN PRONOSTICAR EL FUTURO
Con base a la lectura de Junge en donde
se refiere a los sueños y que me pareció interesante ya que trata de explicar
de una forma psicológica lo que puede significar el sueño o también que nos
quiere dar a entender y el subconsciente está en contacto con lo no ordinario,
cosas que el hombre no puede entender y además muchos de los sueños son
predicciones del futuro como decía en la lectura que muchos siglos atrás los
griegos utilizaron los sueños como un método para saber que podría pasar en
cierto tiempo.
Así mismo, los sueños vienen del más
allá y muchos se nos presenta como imágenes o incluso como personas tratando de
explicar lo que sucederá en un futuro y básicamente en los sueños no ves el
pasado, sino que puedes mirar el futuro de tu vida, además ciertos sueños
tratan de advertir de cierto peligro que está a punto de suceder y si sabes lo
que realmente es, entonces podrás evitar que esto suceda. Sin embargo, en la
lectura la niña con los doce sueños que ella veía era la preparación que se le
estaba haciendo para su muerte, los sueños de la niña contienen símbolos de
creación, muerte y resurrección que se asemejan a las enseñanzas dadas a los
adolescentes en los rituales de iniciación.
Una casa ardiendo, significa que la
persona que soñó está a punto de enfermarse o también la persona que estaba
dentro de la casa ardiendo se enfermara y hasta puede morir de la calentura ya
que el soñante lo vio morir quemada dentro de la casa.
El Papel de los Símbolos
En el mundo contemporáneo la sociedad ha basado su conocimiento en la inteligencia dejando de lado la intuición y la imaginación factores de suma importancia para entender los significados de lo que se nos trasmite día a día, esta incapacidad de interpretar los sucesos diarios ha provocado que los Símbolos se manifieste en nuestro inconsciente a través de los sueños.Ejemplo de esto se presenta en la culturas que lograban interpretar los ríos como un camino de los espíritus, a la serpiente como un espíritu de sabiduría o a los árboles como una relación directa entre el hombre y ma madre tierra, estos simbolismos ya no forman parte del entendimiento del mundo a través del hombre consiente por lo cual se expresan de manera «codificada» en lo sueños donde se debe tener una madurez mental lo suficientemente desarrollada para lograr entender lo que no se puede comunicar al estar despiertos. Desde este punto de vista se puede detallar el simbolismo de la Cruz donde para un religioso el significado de que esta aparezca en su sueños puede ser meramente una expresión de lo que vive diariamente pero para una persona totalmente ajena a cierta religión le puede parecer una señal de muerte.Cicatrización de la Rotura
Nuestro intelecto ha creado un mundo
nuevo que domina a la naturaleza, y lo ha poblado con maquinas monstruosas.
Estas son de una utilidad indudable que no podemos ver ni aun la posibilidad de
librarnos de ellas. El hombre está sujeto a seguir las incitaciones aventureras
de su mente científica e inventiva y a admirarse de sus esplendidas hazañas.
Nuestra vida actual está dominada por
la diosa razón, que es nuestra mayor y más trágica ilusión. Con ayuda de la
razón, nos creemos, que hemos “conquistado la naturaleza”. Sin embargo Jung
siempre indico que el hombre aún no ha conseguido alcanzar el dominio de su
propia naturaleza.
Hoy en día el hombre se da la penosa
cuenta del hecho de que ni sus grandes religiones ni sus filosofías parecen
proporcionarle esas poderosas ideas vivificadoras que le darían la seguridad
que necesita ante la actual situación del mundo.
Los budistas antes esta interrogante
dirían. Que las cosas irían mejor solo con que la gente siguiera la “la noble
vida de las ocho etapas”. El cristiano nos dice que solo con que la gente
tuviera más fe en Dios, tendríamos un mundo mejor. El racionalista insiste en
que si las personas fueran más inteligentes y razonables, todos los problemas
tuvieran solución.
Estamos tan cautivos por nuestra
consciencia subjetiva y tan enredados en ella que hemos olvidado el hecho
antiquísimo de que Dios habla principalmente por medio de los sueños y
visiones. Aún así el budista desecha el mundo de las fantasías inconscientes
como visiones inútiles; el cristiano pone a la Iglesia y a la Biblia entre él y
su inconsciente; y el intelectual ni siquiera sabe que su consiente no es el
total de su psique.
No basamos la botánica en la anticuada
división de plantas útiles e inútiles, o la zoología en la ingenua separación
distinción de animales inofensivos y dañinos. Pero aún así se dice
complacientemente que la conciencia es sentida y el inconsciente es insensatez.
Parece claro por qué el ser humano aún
no domina su naturaleza, Jung menciona que el mayor instrumento del hombre es
su psique, sin embargo su atención es escasa y con frecuencia se recela de él y
se le menosprecia. Incluso muchas veces nos referimos con la frase “Es
solamente algo psicológico”, que se podría traducir su significa a “no es
nada”.
El arqueotipo de iniciación.
El ego individual surge durante la transición de la infancia a la niñez.
El ego tiene que volver continuamente a restablecer su relación con el "sí
mismo" a fin de mantener unas condiciones de salud psíquica. A menos que
se consiga cierto grado de autonomía, el individuo es incapaz de insertarse en
su ambiente de adulto. Hay mitos y ritos de iniciación para esto; para
separarse de sus padres y convertirse en miembros de su clan o tribu. Pero con
esto el arquetipo paternal será perjudicado, y se dara una asimilación en la
vida del grupo (La identidad entre el grupo y el individuo se simboliza, con
frecuencia, con un animal totémico). El tótem simboliza la identidad de cada
miembro de la tribu con la unidad tribal. El grupo se convierte en unos
segundos padres, a los cuales se sacrifican primero simbólicamente los jóvenes
solo para resurgir a una nueva vida.
El poder del arquetipo originario no puede vencerse permanentemente, sin
una sensación dañosa de pérdida de los fructíferos poderes de inconsciente. Es
la separeción entre el ego y el "sí-mismo".
Es el rito de iniciación que resuelve este problema. El rito retrotrae;
su identidad se desmiembra o disuelve temporalmente en el inconsciente
colectivo. El rito del nuevo nacimiento consolida el ego con el grupo.
En ese rito de muerte y resurrección es un "rito de paso" de
una etapa de la vida a otra siguiente, ya sea desde la infacia a la niñez o de
la primera a la última adolescencia y de esta a la madurez.
Todo esto trae el conflicto entre las exigencias del "sí-mismo"
y las del ego. Ete conflicto se expresa con mayor fuerza en la transición entre
la primera madurez y una edad intermedia (entre los treinta y cinco y los
cuarenta años en nuestra sociedad). La transición entre la edad intermedia y la
vejez crea la necesidad de afirmar la diferencia entre el ego y la totalidad de
la psique; el héroe recibe su última llamada para actuar en defensa del
ego-consciencia contra la cercana disolución de la vida por la muerte.
Se tiene que dar una transición significativa que ofrezca algo más
satisfactorio espiritualmente que los ritos. Los "misterios" son una
modalidad especial de adoración en el momento del nacimiento, el matrimonio o
la muerte.
Se da una prueba de fuerza.
Hay una diferencia chocante entre el mito del héroe y el rito de
iniciación. El héroe busca alcanzar la meta de sus ambiciones; triunfar. En la
iniciación, se pide al novicio que abandone toda ambición intencionada y todo
deseo y se someta a la prueba. Tiene que estar dispuesto a sufrir esa prueba
sin esperanza de triunfo. Tiene que estar dispuesto a morir. La intención
siempre es la misma; crear la sensación simbólica de la muerte de la que
surgirá la sensación simbólica del renacimiento.
Una lección de humildad.
La sumisión puede verse en muchachas o mujeres. Su pasividad inicial se
refuerza con la limitación psicológica sobre la autonomía impuesta por el ciclo
menstrual. El ciclo menstrual puede ser la mayor parte de la iniciación, ya que
tiene el poder de despertar el más profundo sentido de obediencia al poder
creador de la vida sobre ella.
Este sacrificio capacita a la mujer para liberarse del enredo de las
relaciones personales y adaptarse a un papel más consciente como persona con
sus derechos propios. El sacrificio del hombre es una rendición de su sagrada
independencia; queda más conscientemente relacionada con la mujer.
Llegamos a ese aspecto de la iniciación que pone al hombre en relación
con la mujer y a la mujer con el hombre, de tal forma que enmienda una especie
de oposición originaria macho-hembra. El conocimiento del hombre (Logos)
encuentra entonces la relación con las mujeres (Eros) y su unión se representa
como ese ritual simbólico de un matrimonio sagrado que ha estado en el fondo de
la iniciación.
Es un descubrimiento simbólico, aceptable y hasta necesario, del
componente femenino de la propia psique del hombre, del mismo modo que es la
adquisición de una verdadera esposa.


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